Enero 13, 2022

Consejos para conducir con hielo o nieve

En estos meses de invierno, la presencia de hielo o nieve en la carretera puede resultar bastante peligrosa , especialmente para aquellos que no están acostumbrados a conducir en condiciones adversas.

En estas circunstancias es necesario contar con cadenas de nieve o acero, o cadenas de nieve textiles, que te resultarán más fáciles de poner, para evitar que el vehículo patine. Además de ir equipado, es interesante que sepas conducir de manera segura. empezando por resolver una de las preguntas más comunes en ese tipo de casos, ¿Es mejor utilizar marchas cortas o largas?

¿Es mejor usar marchas cortas o largas al conducir con nieve o hielo?

En asfaltos con nieve o hielo, lo más recomendable es usar marchas largas. Principalmente, evitan que las ruedas deslicen y pierdan tracción, reduciendo así el peligro de perder el control del vehículo.

Aunque usar la 4a o 5a marcha pueda parecer contradictorio porque son las que ponemos para ir a gran velocidad, debes saber que son las menos potentes, por lo que no hacen girar las ruedas de forma tan rápida y brusca como las marchas cortas, de manera que se reduce el riesgo de perder tracción.

Es normal que nuestro primer impulso sea usar la 1a o 2a marcha porque corresponden a una menor velocidad, pero debemos evitarlas para que el coche no patine.

¿Cómo usar las marchas al conducir por nieve o hielo?

Sin lugar a dudas, las primeras veces que se usa una marcha larga a baja velocidad resulta bastante extraño, pero es la forma más segura de desplazarse con nieve o hielo.

Para arrancar, en caso de estar estacionado en una zona cubierta de nieve y con presencia de hielo, es posible que las ruedas derrapen si intentas poner la primera marcha. En este caso, debes meter directamente la segunda y soltar el embrague muy poco a poco y con suavidad.

Una vez en marcha, cambia a 4a o 5a para evitar el deslizamiento sobre la nieve y, a partir de ahí, utiliza el cambio de marchas lo menos posible. Ten en cuenta que al reducir la marcha, el “freno motor” puede hacernos perder el control del coche, ya que las ruedas empiezan a girar a un ritmo distinto y pierden tracción, así que siempre que se pueda hay que evitarlo o hacerlo de forma muy cuidadosa.

7 consejos más para conducir con nieve o hielo de forma segura

Ahora que ya sabes que las marchas largas son las más recomendables para conducir con hielo y nieve, tan solo te falta conocer algunos consejos básicos más para hacer frente a estas condiciones adversas en la carretera.

1. Reducir la velocidad

Una conducción más lenta permite frenar de forma suave si es necesario y reducir el riesgo de derrapar en curvas. No tengas prisa por llegar o por atravesar la zona helada o con nieve.

2. Conducir con suavidad

Además de aminorar la velocidad, es muy importante evitar los movimientos bruscos, tanto de volante como de freno, de acelerador o de cambio de marcha. En las zonas congeladas simplemente hay que dejar que el coche se deslice sobre la placa, apretando el acelerador y el freno de forma muy delicada para no perder el control.

3. Aumentar la distancia de seguridad

El hielo y la nieve pueden hacer que el coche resbale al frenar, especialmente si se hace de forma brusca. Por esa razón es imprescindible incrementar la distancia de seguridad con los demás vehículos y así tener tiempo de reaccionar más pausadamente.

4. Evitar las rodaduras de los otros vehículos

Aunque pueda parecer que ir por las rodaduras que han dejado otros vehículos es buena idea, en realidad es todo lo contrario. En carreteras nevadas es posible que esos coches hayan pasado hace bastante tiempo y las rodaduras son huecos ideales para que se formen placas de hielo. 

5. Mantener la calma en caso de derrapar

Si se nota que el coche se desliza ligeramente iniciando un derrape hay que intentar mantener la calma, ya que lo más normal es que los neumáticos recuperen la estabilidad y se vuelvan a agarrar a la carretera. Si se hacen movimientos bruscos de volante, acelerones o frenazos, lo que se logra es agravar la situación.

6. Eliminar distracciones y prevenir la somnolencia

En un asfalto nevado o helado todavía resulta más peligroso perder de vista la carretera aunque sea solo un segundo, ya que el tiempo de reacción es menor. Por eso hay que evitar distracciones como el teléfono móvil o el GPS y mantenerse activo. En caso de notar somnolencia, algo propiciado también por el uso de la calefacción, es mejor parar a descansar.

7. Comprobar el estado del vehículo antes de emprender el viaje

Por último, resulta muy recomendable revisar el estado del coche cuando se va a realizar un viaje a un sitio con climas muy fríos, donde suele haber nieve. Especialmente importante es comprobar el estado de los neumáticos, que serán los que te garantizarán un buen agarre al asfalto junto a las cadenas.

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